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Érase una vez...

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Mensaje por Ánnika Brünwulf el Lun Sep 14, 2015 5:27 am




D A T O S G E N E R A L E S

Nombre completo: Ánnika Brünwulf.
Edad: Veintisiete años.
Grupo: Trabajadores.
Enfermedad/Otros:
Grado: No diagnosticado.
O. Sexual: Heterosexual.
Played by: Faye Valentine – Cowboy Bebop.



D E S C R I P C I Ó N P S I C O L Ó G I C A



Esta chica tiene actitud. Si me preguntas, no sé qué está haciendo dedicándose a curar pacientes con problemas, parecería mejor adecuada en una profesión con más… “glamour”, por así decirlo, ya sabes, quizá algo más ah doc a su conducta de diva. Ánnika es alguien que sabe lo que quiere y hace de todo con tal de conseguirlo, tiene una apariencia de ser ruda y pretenciosa, una chiquilla que cree tener a todo el mundo en la palma de la mano.

Está perfectamente consciente de que su cuerpo se da a desear, se acostumbró a los piropos vulgares de la gente y a ser halagada por su rostro bonito (por no decir de otros atributos), por eso, sabe cómo sacar provecho de ello y jugar con la lujuria de las personas. Despertar las pasiones de un hombre es algo que ella domina muy bien y en ciertas ocasiones disfruta.

¿Qué si es alguien de estatus? Sí, no… tal vez… no es muy dada a hablar de ella, prefiere hasta eso escuchar los chismes que se digan de ella y burlarse un rato. Luego decidirá si es que decide debatirlos o dejarlos como una memoria más. ¿Qué más da? No es como si viviera para agradarles a los demás, ella vive para sí y punto, vale nada si es que piensan que es ególatra, lo es y finito; lidia con ello. ¡Eh! Que esto no significa que le agrade la gente que habla a sus espaldas sin atreverse a decírselo en la cara, es impulsiva y no se guarda sus pensamientos, por eso le desagrada la gente cobarde.

Le gusta divertirse, no puede evitarlo, es una persona que no soporta el silencio por mucho tiempo. Aprecia estar sola en algunas ocasiones y disfrutar de su compañía propia para despejar ideas y calcular su siguiente movida en el juego, pero recalco que es exclusivamente para ello, no se negará si la invitan a alguna buena fiesta en el lugar… Ni mucho menos si hay algún juego de azar: cartas, dados, la ruleta… su apodo de “Queen of Hearts” no se lo ganó por nada. Apostar es lo suyo.

Es inteligente, astuta  y estratega. Igual, puede parecerte una mujer increíblemente irritante, pero cuando está en su ámbito, no tendrá comparación alguna. Sabe que en San Redentore predomina la ley del más apto, por eso, como un camaleón, hará uso de su inteligencia para camuflajearse y sobrevivir al medio tan retorcido en el que se encuentra, donde comes o eres comido. Y para desgracia de algunos, Ánnika es un hueso muy duro de roer, pues es firme a sus propias creencias e ideologías. Incapaz de refugiarse bajo el ala de alguien por demasiado tiempo, ella es completamente independiente.

Claro, Ánnika es vulnerable, tiene sus aberturas en su pared de egocentrismo e indiferencia. Siente ansiedad, miedo, amor, todas esas emociones tan humanas que son contrarias a su personalidad irreverente y de las cuales no es tan orgullosa como para pasarlas de largo. Cuando forma vínculos con la demás gente, los forja para que duren por siempre, así que, créeme, es probable que te agarre cariño, puesto que en el fondo (quizá muy al fondo) es alguien bondadosa y cálida.



D E S C R I P C I Ó N F Í S I C A



Es una mujer que capta la atención en donde quiera que esté: alta, bonita y delgada. Su piel es realmente blanca, le pone mucho empeño en cuidarla para mantenerla tersa y suave. Si vieras su rutina seguramente te hartarías al tercer paso. Los rasgos de su cara son algo afilados, pero no pierden esa gracia que les hace simétricos. Labios rojos, cabello corto y liso junto con un par de ojos verdes, conforman el atractivo de su  rostro.

La moda le gusta, es uno de sus placeres culposos el comprar lo que sea que halle bonito o elegante. Vamos, ni loca se resignará a usar sólo una bata simplona de médico, una chica hasta dormida debería mantener el estilo y Ánnika se lo toma muy en serio, teniendo una amplia gama de colores y texturas en su clóset. Le gusta mantener variedad en sus estilos. Claro, mantiene la “rectitud” en su trabajo con tal de no escuchar sermones: un arreglo prolijo y un traje elegante, pero logra meter algún detalle suyo en el vestuario para resaltar su delicada figura.

Ella se sabe bella, por lo tanto, busca mantener esa figura que posee. No es del ideal 90-60-90, pero tampoco es que sea completamente plana, tiene cosas que un hombre podría buscar en un buen partido: piernas largas, brazos finos, vientre plano, busto notable y cintura envidiable ¿por qué no ha sido reclutada para las pasarelas? No está interesada… increíblemente, no lo está.

Sus manos son una clase de obsesión, las uñas están cuidadas y decoradas con algún esmalte de color, algo largas, pero apenas lo suficiente para hacer sus actividades cotidianas. Le gustan los anillos, llevando uno de fantasía con forma de pluma en el dedo medio izquierdo y otro más discreto en el anular derecho.



H I S T O R I A



Todo personaje tiene una historia. Toda forma de actuar posee una razón. Algunas son más trágicas que otras, comparables a la literatura griega y shakesperiana.  Pero pensar de ese modo es demasiado radical ¿no? la historia de Ann inició como cualquier otra en una familia noruega normal, con dos padres y un hermano mayor que le molestaba como todo niño lo hace. Nada que envidiar ni nada que le faltara en una casa de una clase media alta en un barrio bien de Oslo.

Sus padres eran dueños de un pequeño casino que poco a poco empezaba a cobrar la fuerza necesaria para tener un nombre que fuese recordado por todos los habitantes, siendo uno de los motivos por los cuales Ánnika desarrolló cierto apego por el mundo del azar, siendo este presentado a una edad demasiado temprana.

No veía mucho a sus progenitores, su hermano y ella, quedaban al cuidado de una vecina que siempre los mimaba y hacía de todo para que estuviesen bien. Jugaban con algunos juguetes que la señora tenía guardados de sus hijos que ahora ya habían hecho su vida, escuchaban la radio y comían galletas recién hechas por la amable señora, quien estaba siempre sonriendo y aparentando dulzura.

Dulzura que se esfumó años después cuando quedaron huérfanos.

El casino de sus padres se había ampliado tanto que se convirtieron en un pez gordo dentro de las mafias y estafadores que hacían negocios turbios con las groserías de dinero que diariamente se ganaban. Una cosa llevó a otra y finalmente hubo un precio por la matanza de los Brünwulf. Todas las puertas les fueron cerradas a los dos chicos, dejándoles a la suerte de las calles, escondiéndose de la mira de aquellos que les buscaban. Rainer, su hermano, hizo todo lo que estuviera a su alcance para protegerla, pero con escasos 14 años, no había mucho que pudiera lograr más que alcanzar a robar algo de pan para la merienda de esa noche.

Ánnika tenía 7 años cuando un pariente lejano les encontró en un callejón, sucios y completamente aterrados. Decía ser un primo de su madre que tenía un negocio próspero en la Toscana y que había estado buscándolos desde que supo del enorme lío en el que estaban metidos. Sin otra opción de supervivencia, emprendieron su rumbo hacia el sur, a ese extraño país que tenía un idioma gracioso y paisajes distintos.

Por un tiempo se vieron bien, iban al colegio, tenían un techo sobre su cabeza y comida caliente en la mesa tres veces al día, la suficiente como para sentirse completamente satisfechos. Sin embargo, Rainer comenzó a tener discusiones frecuentes con aquel que era su salvador por una cuestión relacionada al mundo de las drogas. Al menos unas tres veces por semana, había gritos en la casa y cosas volando entre los dos, causando que Ánnika aprendiera, por la malas, a hacer vendajes rápidos y a suturar cortes.

Un día simplemente Rainer no volvió a entrar a esa casa. No hubo búsquedas o una investigación de su paradero.

Cuando ella cumplió los 16, empezó a ir tras los mismos pasos que su desaparecido hermano en un intento de averiguar qué había sido de él… aunque poco a poco comenzó a perder ese enfoque, enrolándose con personas con las que no debió haberse metido, adquiriendo asquerosos hábitos como fumar y aprendiendo artimañas que conformarían su talento en las apuestas. Trataba de ser lo más discreta y no armar líos, claro. No estaba dispuesta a ser echada a la calle mientras tanto.

La pubertad, al contrario que a otros, le sentó bien en su crecimiento. Se convirtió en una señorita que no dejaba nada a la imaginación y atraía las miradas en donde quiera que estuviese. Una de esas miradas logró cautivarla profundamente, tanto que creyó que había sido cosa de amor a primera vista.

Salieron juntos por varios meses, haciendo lo que un par de jóvenes enamorados de la época harían. Él decía ser un estudiante de leyes a punto de graduarse y con un futuro prometedor por delante. Ella estaba en el proceso de decidir qué rumbo darle a su vida, aun lo bastante tierna como para darse cuenta de lo ingenua que estaba siendo dejándose llevar por palabras bonitas… y del peligro que eso representaba.

Una noche se vio amordazada, drogada y atada de manos, desnuda en la cama de un motel con ese hombre a los pies de la misma abrochándose la camisa. Si eres lo suficientemente listo, sabrás lo que sucedió esa vez con 17 años de edad… “Él” desapareció así sin más, nunca se supo otra vez de él y Ánnika dejó que esa experiencia, en vez de traumatizarla, le hiciera comprender lo fácil que podría ser sacar provecho de sus atributos físicos si es que los manejaba bien.

Cabe de más decir que su tutor empezó a ser más protector con Ann después de aquello además de denunciar el agravio cometido contra su pupila. Ella no supo si lo atraparon o no, y la verdad es que no era algo que le preocupara. No ahora que estaba iniciando su carrera en medicina. ¿Por qué en medicina? Por un suceso ocurrido un par de meses después de su violación.

El nombre de Rainer Brünwulf apareció en las noticias, acusándole de ser un homicida peligroso que tenía una tendencia a dejar a sus víctimas como si fuesen esculturas. Había sido ingresado en un psiquiátrico llamado San Redentore en el Vaticano donde se le mantenía bajo vigilancia constante, puesto que presentaba un grado grave de esquizofrenia.

Le esperaban muchos años por delante si es que esperaba un día poder ayudar a su hermano de quien no había tenido noticias desde hacía una década. Muchas emociones se revolvieron en su interior: ira, angustia, nostalgia, felicidad… desesperación. No sabía a cuál venderse. Pero sí cuál sería su meta en su vida.

A los 27 logró terminar su carrera como psiquiatra y logró viajar desde Siena hasta La Santa Sede para que le dieran prácticas en San Redentore… efectivamente, Rainer estaba allí… pero, con gran pesar en su corazón, ya no había nada que se pudiera hacer por él. Estaba demasiado demacrado, muy delgado, débil  y casi totalmente ido. Era cuestión de días antes de que diera la exhalación final.

Ánnika se quedó allí incluso tiempo después de que Rainer falleciera… no precisamente porque realmente buscara medios distintos para salvar a aquellas pobres almas en desgracia, sino por los misterios revueltos que encerraba ese lugar de mala muerte. Algo se estaba cocinando en sus entrañas y eso le fascinaba de un modo u otro: desde la variedad de personas internadas hasta el mismo personal… la emoción que sentía era algo similar con las películas de terror, de esas que te hacen erizar la piel, querer huir de allí y también quedarse para saber el final.

La curiosidad mató al gato, dicen por allí… pero al menos murió sabiendo, y lo hizo teniendo estilo.



E X T R A



Gustos:

-Toda clase de joyería.
-Las apuestas. La ruleta es uno de sus juegos favoritos.
-Observar las nubes de tormenta.
-La música.
-Los hombres… no, ese incidente de su juventud no le impidió seguir gustando de la lujuria.

Disgustos:

-El color blanco, irónicamente… ha aprendido a lidiar con ello, pero sigue sin gustarle.
-El silencio.
-Ser molestada cuando duerme.
-Hablar del pasado.
-Perder.

Extras:

-Se considera agnóstica.
-Tiene un pequeño tatuaje de un búho en su nuca.
- Es herpetofóbica, los reptiles son algo a lo que ha temido desde pequeña.
-Posee una amplia colección de esmaltes de uñas.
-Los rompecabezas son una manera de mantenerla callada por un buen tiempo.




“Cualquier lugar será mejor que aquí. Cualquier tiempo será mejor que ahora.”

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Mensaje por Giovanni Hannegan el Mar Sep 15, 2015 1:12 am

Ficha aceptada
Todo esta en orden, recuerda pasar por los registros correspondientes para oficialmente poder comenzar a rolear en el foro. Procedo a cerrar tu ficha ¡Te mando al Psiquiátrico Principal!

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